Viktor Grebennikov y la antigravedad

 

Viktor Grebennikov antigravedad

¿Quien era Viktor Grebennikov?

Victor Grebennikov era un naturalista y entomólogo ruso a quien se le conoce principalmente por el invento del Efecto Cavernoso de Estructuras (CSE) pero Viktor tiene en su haber otro invento aún más impactante: La plataforma anti gravedad.
Era tal su pasión por la naturaleza y los seres vivos que llegó a fundar el Museo de Novosibrisk para el Medio Ambiente y agro-ecología.

Viktor Grebennikov antigravedad
Como ya os contamos en un anterior post sobre el motor de agua, a lo largo de la historia hay miles de inventos que están envueltos en misterio e incertidumbre ya sea por poca documentación o por intereses de los grandes poderes del mundo.

Su invento

Todo comenzó con la  pasión que tenía Viktor por los insectos. Viktor solía transportar panales de abejas de un lugar a otro, y comenzó a notar que una parte específica del panal conocida como “Estructura Cavernosa”  seguía emanando calor aunque el panal llevara días abandonado y estuviera en pleno  invierno. El contacto con esta “energía” también tenía efectos peculiares en los seres humanos, particularmente sudoración, vértigo y la aparición de un fuerte sabor metálico en la boca.

Fue entonces cuando el entomólogo empezó a estudiar los vuelos de diversos insectos que podían mantenerse en el aire con un peso muy superior al tamaño de sus alas, esto a su parecer, sucedería porqué estos insectos podrían realizar pequeñísimas distorsiones del espacio- tiempo.

Viktor Grebennikov antigravedad

En 1988 el científico comenzó a poner en práctica todos sus estudios y retiró la estructura cavernosa de élitro de quitina de las alas de algunos escarabajos y la colocó en la parte inferior de su plataforma. Con este mecanismo tan sencillo a priori fue capaz de construir una pequeña plataforma capaz de mantenerse en el aire y recorrer -según él –  cualquier terreno a altísimas velocidades.
Estaríamos hablando de que esta plataforma podría alcanzar los 25km/m, unos 1500 km/hora, una velocidad superior incluso a casi la mayoría de aviones comerciales.
Todo esto lo cuenta él mismo en su libro “My world” en el que afirma que en sus viajes no sentía el viento y no tenía dificultades para respirar, todo ello sin ningún gasto energético claro.

Viktor Grebennikov antigravedad

En la foto podemos observar supuestamente el efecto antigravitacional con el que se movía su extraño aparato. La composición de este básicamente era un manillar agarrado a una estructura que terminaba en una plataforma de madera.

¿Realidad o ficción?

¿Hasta donde llegaría ésta realidad? Mucha gente confiaba en su hazaña y le apreciaban de tal manera que le consideraban grande como la talla de Tesla ; pero su historia terminó poco antes de 1999.  Antes de su fallecimiento , envió una carta a Ju. N. Cherednychenko , un científico que era crítico con él , donde reconocía que su aparato antigravedad era una completa farsa.
Su nieto Andrew Grebennikov también niega la existencia de ella y afirma que las fotos fueron trucadas con una estructura de cristal para simular el efecto antigravitacional.

Realidad o farsa está ante nosotros otro de los hitos de la humanidad. Otro paso más en su evolución o re-descubrimiento. Puede que la historia de este pobre hombre fuese toda mentira pero a estas alturas de la historia podemos afirmar que la antigravedad está más cerca de nosotros cada día que pasa al igual que otras fuentes de energía. Buscando por la red encontramos un vídeo que nos llamó bastante la atención y tiene que ver con el tema que tratamos hoy. En el se puede ver un hombre subido a un aparato muy similar al de Viktor.

Y por último nos gustaría compartir con vosotros otro vídeo de una persona mostrando el efecto de un levitrón casero. La antigravedad existe, eso es un hecho.

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